Era un día conquense como otro cualquiera, entre agosto y las vacaciones las mañanas se suelen hacer largas, Carmen sugirió ir a un pantano grande, cosa a la que no puedo negarme pues siento especial predilección por ellos.

Un GPS con varios metros de error y una conductora con varios kilómetros de error en sus rutas nos hizo retrasarnos e innovar caminos (o dicho de otra forma, perdernos).

Cuando parecíamos con la ruta encontrada, una carretera estrecha y curvada entre grandes campos de girasoles y varios micro pueblos pasados nos hacía sospechar sobre si era la ruta idónea o no para llegar (decantándonos por lo segundo), surgió la idea de buscar un bar para refrescarnos pues no llevábamos líquidos en el coche, y a ser posible que tuviese wc.

Con la idea en mente atravesamos el siguiente pueblo de estrechas calles sin encontrar nada parecido ni un alma vagando entre el asfixiante calor, en el siguiente la cosa cambió, encontramos nada más se inició la travesía un letrero de piscina, y claro Carmen pensó acertadamente que si había piscina había bar. Evidente, tras seguir los carteles y pasar de largo una vez, por fin la encontramos.

Parecía bastante desértica para la idea que suelo tener yo sobre las piscinas de los pueblos en verano, pero esto es Cuenca, a simple vista, no más de cinco bañistas y ninguna mesa ocupada en la terraza del bar.

Pedimos algo fresco (Aquarius + nestea), fuimos al servicio y dado que en el interior no había sillas y llevábamos varias horas en el coche, Carmen decidió salir a la terraza (aparentemente vacía) a sentarnos.

Buscó una mesa a la que le diera algo de sombra y conforme nos aproximábamos la pared del bar iba dejando al descubierto otra mesa que tapaba, Carmen se iba sentando y yo aproximando, de la mesa varias miradas de reconocimiento, una, la única femenina, me llamó la atención y no por su género, sino por quien la propinaba, no necesité más de un par de segundos para reconocer esos ojos combinados con esos mofletes… un espasmo, un sorbo de la helada bebida que llevaba en el vaso, girarme y salir corriendo, Carmen detrás sin entender nada, preguntando cuando nos alejamos y me detuve, ¿Qué pasa?, a lo que contesté con voz incrédula y patidifusa mientras bebía a toda velocidad mi nestea: “Mesa, chica, chica en la mesa” ella volvió a preguntar: ¿Qué pasa con la chica de la mesa? Y el diálogo prosiguió:

Yo – Es Miry

Carmen – ¿Miry?

Yo – Miryam!.

Carmen – ¿Miryam?

Yo – Sí!, Miryam Torregrosa está en esa mesa!.

Y claro, algunas veces le había hablado de Miryam pero tuve que intentar explicarle brevemente y con detalle quien era exactamente Miryam (cosa que ni yo mismo tengo claro) y por qué era huir la mejor opción.

Tras la explicación que pareció convencerla, ella reaccionó con incredulidad, y es que a priori hay pocas posibilidades de que en un pueblecillo de Cuenca del que ni me sabía el nombre en ese momento apareciese ella, que estuviese justo ahí y justo en ese momento y pensó que simplemente era una persona que se le parecía y no la auténtica.

Así que ni corta ni perezosa, mientras yo huía ya hacia el coche ella decidió ir a comprobar la identidad de la chica (para confirmar a la vez que era un paranoico que veía fantasmas).

La espera en el coche se hizo eterna, por fin llegó, y tras emitir algún calificativo de la chica, me confirmó lo que yo ya sabía, que era ella y su reacción al conocer que yo estaba allí. Bastante previsible desafortunadamente.

Salimos con el coche, esta vez conduciendo yo, y sin ganas de pantano, volvimos a Cuenca, bastante excursión habíamos tenido ya.

El nombre del pueblo (que es de los más acogedores que hay por la zona) para los curiosos: Villaverde y pasaconsol, para mí, Villaverde y pasa corriendo. Y tiene menos de 500 habitantes.

4 Responses to “Un raro avistamiento conquense”

  1. No podías guardártelo más :P La verdad es que me quedé pasmada, cuando me dijo que era Myriam me quedé un rato sin saber qué decir y me temblaba la voz… A qué hora se me ocurriría! La próxima vez confiaré más en tus avistamientos xD

  2. Tú has visto varias fotos de nosotros juntos, debiste haberla reconocido :P.

  3. Tu novia, Miryam y tu juntos??? xDD que escena si esque lo que no te pasa a ti.

    Pero haberla saludado en vez de huir con los años y el alejarse de ti igual no esta ya tan loca.

    Creo que ni tu ni ella volvereis a ese sitio.

  4. Y dale con que está loca, lo mismo me dijo la primera persona a la que se lo conté xD.

    No está loca, no sé de donde sacáis eso… solo hace cosas raras ¬¬.